Charles Villeneuve

“Obra Reciente”

EL PAISAJE URBANO
DE LA MANO DE CHARLES VILLENEUVE

Hay algo en las acuarelas de Charles Villeneuve que la vincula a los sentidos. Su forma de entender la pintura implica que pintar es algo más que expresar. Villeneuve quiere interpretar el paisaje con toda su carga de emoción estética y penetrar en el espectador el concepto de Paisaje vinculado a las emociones. Es decir, cuando el paisaje despierta esa emoción sublime que la naturaleza concede, suscita en nuestro interior un estado perfecto de paz y entrega con el entorno; pero, cuando las arquitecturas forman parte del paisaje y su presencia aporta un valor significativo adquiriendo relevancia su dimensión estética, esa emoción se convierte en una gran experiencia visual y en una nueva interpretación de lo sublime.

El paisaje urbano que surge del pincel de Charles Villeneuve revive y renueva esas emociones; que uno puede adentrarse poco a poco en la escena, en esa atmosfera de vibraciones lumínicas que envuelven sus grandes panorámicas de vistas aéreas y asistir a esa magia especial que ofrecen sus fenómenos pictóricos, que con denotada sutileza interpreta ese encuentro de la luz crepuscular con las formas cuando el paisaje se funde con las arquitecturas, captando momentos únicos de un paisaje que palpita y que no muere en el horizonte, que se alarga y se disuelve en veladas difuminándose en la lejanía.

Sin lugar a dudas, el pintor alcanza su objetivo y con esa sensibilidad especial para captar atmosferas nos entrega el paisaje arquitectónico con una precisión descriptiva de la perspectiva, evidenciándonos su enorme talento y su profundo conocimiento de la arquitectura. Su obra está cimentada en la expresividad y la creatividad que concede el lenguaje del dibujo, en su técnica que es refinada, y que posee las virtudes del academicismo clásico, detallista y cuidada, como la soltura de la pincelada libre, instintiva, directa y rápida, llevando a la máxima expresión el contraste y la fusión de tonalidades.

Pero, lo que realmente reafirma su identidad como artista, es ese dialogo de emociones que se produce cuando el espectador esta delante de su obra, cuando profundiza en su mirada y el arte se manifiesta; en sus acuarelas, Villeneuve concentra técnica y creatividad, movimiento y equilibrio, expresividad y concepto para despertar en el espectador la percepción y la emoción. Por ende, toda su obra en su conjunto está constituida para ser una bella obra de arte, el artista nos presenta sus acuarelas con una perfecta enmarcación que él mismo confecciona a modo de caja. Dentro habitan sus paisajes urbanos dulcemente atrapados con toda su atmosfera y toda su luz, con sus múltiples planos y variadas formas, concebidos en diferentes escalas; con formatos de grandes dimensiones que nos permiten percibir la monumentalidad de sus arquitecturas, como medianos y pequeños formatos, muy curiosos y originales, donde el paisaje permanece suspendido dentro de un espacio ingrávido, dotando a la obra de un encanto especial, y logrando imprimir en ellos su fuerte personalidad esa que le ha llevado a obtener numerosos premios.

Es arquitecto, diseñador y pintor, destacando en cada uno de esos campos. Como diseñador hay que señalar, que en 1994, cuando solo contaba 23 años obtiene el primer premio de Diseño de L’Ecole Boulle en París. En su profesión como arquitecto destacamos el del año 1997, que con 26 años de edad, en Paris recibe el premio Nacional de Arquitectura de L’Académie des Beaux-Arts, un galardón importantísimo en esa área; y dentro de su carrera pictórica como acuarelista lleva una trayectoria brillante con exposiciones en prestigiosas galerías de diferentes ciudades de Europa, en la que hay que añadir además una extensa lista de premios y reconocimientos, con obras presentes en colecciones importantes tanto privadas como institucionales. De 1999 a 2001 fue miembro de la Casa de Velázquez en Madrid, y en el año 2001 le conceden el “Premio Georges Wildenstein”, del Institut de France en París.

Visualmente observamos a un artista apasionado por su trabajo y con una intensísima trayectoria. En 2013 tuvo lugar su primera exposición retrospectiva, de 1988 a 2013 en La Casa de Velázquez de Madrid; un homenaje a sus primeros

25 años de carrera artística, donde compartieron espacio las obras más significativas de ese periodo con las de reciente creación, dando cuenta de sus grandes cualidades y de ese grado de experimentada madurez que tienen todas sus edades pictóricas. En la exposición se pudo apreciar también su dominio de la figura y sus apuntes o notas de viajes, expuestas en una gran mesa-vitrina, compartiendo con el público lo que había capturado de lugares transitados. Todas estas formas y expresiones conforman el repertorio artístico de Charles Villeneuve; comprobamos que la acuarela es el lenguaje de su visión meditada del paisaje, pero también es parte de su expresión profesional como arquitecto; es el vínculo conector que le permite interpretar esa simbiosis estética de perfecta armonía que existe entre el paisaje de la ciudad y sus arquitecturas. Indudablemente, estamos hablando de un artista contemporáneo que mantiene vivo el espíritu renacentista.

Judith Cuba

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“Obra Reciente”

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